CANCELAN “LAS TRECENAS” UNA TRADICION HUAMANTLECA DE MAS DE 140 AÑOS

CANCELAN “LAS TRECENAS” UNA TRADICION HUAMANTLECA DE MAS DE 140 AÑOS

 

Las Trecenas en Huamantla son algunos de los tradicionales eventos religiosos y sociales que por más de ciento cuarenta años se han llevando a cabo en la ciudad de Huamantla en el Barrio de San Antonio del 1 al 13 de junio y que han sido parte de los hechos que han dado renombre a esta bella ciudad, y mismas que se han efectuado año con año, sin embargo esta ocasión fueron canceladas debido a la pandemia que prevalece del COVID-19 y para evitar contagios.
Su anulación oficial de estos festejos fue dado a conocer por las autoridades municipales encabezadas por el alcalde de este lugar Jorge Sanchez Jasso y el presidente de comunidad del Barrio de San Antonio Pedro Lean Hernandez.
Es asi como señalaron que no se efectuara los actos profanos ni religiosos, al respecto el presidente de comunidad Pedro Lean explico que el recurso que era destinado para las fiestas, será invertido en la rehabilitación de la iglesia.
Cabe recordar que las Trecenas se caracterizan por ser trece días seguidos de devoción y fiesta en honor a San Antonio de Padua, por lo que es una tradición que año con año lleguen miles de visitantes para celebrar al patrono.
Según la tradición se cree que San Antonio de Padua es el Santo de los Enamorados, por lo que las damas acostumbran juntar trece monedas de la misma denominación, que según la tradición se las debe regalar un amigo del sexo opuesto, o sea trece conocidos se las tienen que dar, para que el día trece de junio se las lleven a San Antonio para que les haga el milagro con la persona de la cual están enamoradas.
Es de mencionar que a San Antonio se le nevomiendan varios milagros entre algunos hechos mencionados uno fue el de la famosa tromba del 13 y 24 de junio de 1888 cuando fueron casi arrasados los barrios del poniente de la ciudad y que por milagros de San Antonio y de la Virgen de la Caridad se salvo el resto de la población de Huamantla.
Otro milagro fue un 13 de junio de 1911 que evito que el revolucionario Rutilio Espinoza Caloca vaciara las bolsas de cianuro en los manantiales de la Malintzi para envenenar el agua de la ciudad a la que por mucho tiempo aquel revolucionario no pudo saquear como lo hizo con otros pueblos de la región.

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