COLUMNA "NUEVA VIDA" POR PBRO: RANULFO ROJAS BRETON

Nueva vida

P. Ranulfo Rojas Bretón

La celebración de la pascua cristiana está marcada por la idea de “Renovación”. Si bien significa “paso” y explica el paso de la muerte a la vida de resurrección que hace Jesús, el concepto ayuda al creyente a tener un dinamismo de mejora continua. Significa pasar de una situación de vida a otra situación pero siempre con la idea de mejorar. En la idea de la pascua, no se cambia de más a menos o de mejor a peor, siempre se cambia de menos a más y de mal a bien. Si por ejemplo, una pareja ha constatado que su relación es tirante, que se ha perdido el respeto o ha habido poco a poco distancia y alejamiento y quieren vivir su “pascua”, entonces, tendrán que buscar la forma de mejorar su relación y generar actitudes de respeto, de atención y de empatía que les permita recuperar su relación y volver a ser la pareja que eran o incluso mejorar.

La pascua cristiana tiene un dinamismo muy práctico que supera la propuesta estrictamente religiosa aunque se apoya en ella, porque si bien representa para el creyente el centro de su fe. San Pablo dice que: “si Cristo no resucitó, vana sería nuestra fe”, la pascua es motor de cambio que hace que el cristiano quiera mejorar su modo de pensar, de decir y de actuar.

Una nueva vida es un gran deseo que surge de la experiencia pascual, pero también es una necesidad sentida. La cuaresma que fue un tiempo de preparación en la que nos dimos la oportunidad de hacer una introspección y ver las actitudes que no eran convenientes y que no solo nos dañaban a nosotros mismos sino que, también dañaban a los demás y por ello era necesario la “conversión”; el término griego “metanoia” lo explica de manera más eficaz como un cambio de mentalidad que genera un cambio de actitudes y de comportamientos. Todo ello nos llevaría a ser verdaderamente “hombres nuevos” o “renovados” que han recuperado la ilusión de vivir, la emoción, la alegría, todo ello que genera la experiencia de encontrarse con el Cristo vivo que ha resucitado.

¿Por qué buscan entre los muertos al que está vivo? Será la pregunta que nos hacen y que también podemos hacer a quienes conviven con nosotros. ¿Por qué esperan de mí que siga con los mismos errores, con los mismos vicios, con las mismas limitaciones? ¿Por qué esperan que siga atado a la pereza, a la envidia, a la lujuria, a la ira, a la gula, a las avaricia y a la soberbia? ¿Por qué creen que no puedo cambiar? Yo puedo cambiar y puedo demostrarles que puedo “recomenzar” que pueden volver a creer en mí porque no les volveré a fallar.

La renovación y la vida nueva, es un proceso que parte de una decisión radical, pero que se va construyendo poco a poco, que sé que cuesta mucho, porque salir de una situación de “muerte” en la que nos tiene hundido el pecado o el vicio o la adicción no se rompe fácilmente y tampoco se sale fácilmente. Llegan a mi mente las palabras de “El Pana” en uno de sus diálogos de lo que él llamaba “su infierno”, me decía: “Señor Cura, Tú hablas del infierno y no lo conoces. Yo he estado ahí varias veces y he salido de él y quiero que sepas que no es nada fácil pero tampoco imposible porque “el Pana” lo ha logrado”. Efectivamente creo que una vida nueva no es tarea sencilla pero de que es posible, es posible, porque Jesucristo lo logró, por ello creo que yo también puedo lograrlo y también hay ejemplos de muchos que lo han logrado.

La pascua de resurrección, si bien es la experiencia de Cristo resucitado y esperanza de nuestra fe “porque si Cristo resucitó, tenemos la esperanza de que nosotros también resucitaremos”, es la

conciencia de la posibilidad de que podemos también nosotros pasar de una “muerte” marcada por el pecado o la pasión desordenada a una vida nueva.

COLUMNA: "SEMANA SANTA" POR: PBRO. RANULFO ROJAS BRETON

Semana Santa

P. Ranulfo Rojas Bretón

Llamada así: “semana santa” por la celebración de los acontecimientos de la pasión, muerte y resurrección de Jesús, también llamada la “pascua cristiana” en referencia a la celebración de la pascua judía que es una fiesta de liberación, por el recuerdo de día que Dios sacó a Israel de Egipto donde había estado por más de 400 años y en los que estaba siendo esclavizado, y dado que la resurrección de Jesús coincidió con la celebración de la pascua judía, fue llamada pascua cristiana, además de que el significado del término pascua como paso corresponde muy bien al paso de la muerte a la vida que hizo Jesús.

La semana santa se convierte en una invitación a vivir los días “santamente”, entendiendo el concepto como vida recta, vida moral buena, como perfección de la vida humana. Vivir los días mostrando una actitud y comportamientos buenos para con los demás y como días de acercamiento hacia Dios en la oración y la reflexión.

Si bien por tratarse de días festivos, mucha gente los ocupa para vacacionar y para relajarse, convirtiendo estos días en verdadero peligro por el exceso de alcohol, de diversión y de fiesta con las consecuencias de accidentes en carretera o de violencia en muchos lados, no debieran perder su característica de “santidad” y si se vacaciona y se descansa, habría que descansar del estrés de la vida ordinaria dedicando días a la convivencia familiar, a visitar a los familiares de los pueblos y a disfrutar de las hermosas tradiciones de estos días.

En todas las comunidades se celebra la semana santa con características muy propias, con un folclor impresionante que nos permite saborear de las costumbres centenarias que nos han llegado de generación en generación y que gracias a Dios aún conservamos.

Unido a las tradiciones y folclor está una rica gastronomía que vale la pena saborear, comidas, bebidas, dulces, de artesanal confección hacen que estos días tengan un sabor muy propio y que por unos días nos olvidemos de la rutina laboral y académica para estar gozando de lo que la cultura y la religión han preservado.

No está mal divertirse, está mal “solo divertirse” y desaprovechar estos días para acercarse a la iglesia, para reflexionar, para descansar en un ambiente religioso y para volver a estar “en la casa de Dios” y sentir su protección. Es muy agradable conectarse con Dios a través de los arreglos que cada comunidad hace estos días, los altares, las procesiones, las representaciones, los monumentos y de manera especial cada una de las ceremonias litúrgicas que tienen un sabor muy especial.

La semana santa debe darnos la oportunidad de “santificarnos” o sea, de ayudarnos a ser mejores, tal vez, nos hemos apartado de Dios, del camino bueno y estos días alguna reflexión, alguna palabra, alguna procesión o visita a las iglesias puede ser oportunidad para reencontrar el camino perdido, puede ser el momento que Dios espera para tocar tu corazón e invitarte a retornar a la casa del Padre Dios.

Sería bueno no desperdiciar estos días y que sean días como cualquier otro o peor aún que sean solo tiempo de diversión desmedida y desenfrenada que terminen con una desgracia a lamentar.

COLUMNA: "SUICIDIO DE ADOLESCENTES" POR: PBRO. RANULFO ROJAS BRETON

Suicidio de adolescentes

P. Ranulfo Rojas Bretón

Apenas iniciado el año 2017, hemos sufrido especialmente en Huamantla, el drama de ver a adolescentes quitándose la vida. El suicidio se ha tornado noticia frecuente y aunque fuese solo un caso debe ser suficiente para prenderse las alarmas. Continuamente me han preguntado: ¿Qué está provocando el que los adolescentes vean en el suicidio una opción para “salirse” de sus problemas? No se trata del pensamiento de los existencialistas que en su filosofía presentaban el suicidio como un rechazo a Dios y a la vida. Fiódor Mijáilovich Dostoyevski, Albert Camus, Jean Paul Sartre, presentaban la “opción” de que cuando uno no sintiera razones de vida podría decirle a Dios: “te regreso el boleto y me bajo del tren”. Sin embargo, me parece que lo que hacen los adolescentes suicidas, está muy lejos de este pensamiento filosófico.

En muchos casos, los adultos justificaban el suicidio como “una forma de evadir la realidad presente”, algunos enfrentaban problemas pasionales, abandono de la familia, otros tenían problemas laborales o financieros, en casos como éstos, no faltaba quien justificara la “opción suicida”. Pero, tratándose de adolescentes, en los que se supone las cosas son tomadas más a la ligera, llama la atención que sin mucho pensarlo “la opción suicida” aparezca entre sus posibles decisiones. Los casos conocidos normalmente tienen que ver con problemas escolares, decepciones amorosas o problemas familiares.

¿Qué hace que un adolescente que ha sido “cortado” por la novia, también adolescente, sienta que la vida se le acaba después de esa ruptura? Me parece que no tiene mucho que ver con cosas del amor, más bien con una formación deficiente de la personalidad. En décadas pasadas, la personalidad y el carácter se formaba de manera más ruda, no había espacio para la depresión y los amigos y amigas ayudaban a superar las caídas, no pasaba de unas lágrimas, una tarde de cervezas y ya. El carácter hacía que el adolescente se levantara más rápido. Hoy con la formación de “niños de cristal” o sea más “frágiles”, porque se les ha evitado que sufran, su carácter es más débil y no saben cómo salir de sus problemas. Sienten que ya no hay salida y de pronto de manera muy fácil recurren al suicidio.

Las mismas redes sociales se están convirtiendo en un canal que favorece las conductas suicidas. Existe el llamado “reto de la ballena azul” en el que piden a los adolescentes participen en retos que incluyen levantarse de madrugada, ver todo el día películas de terror, cortarse las venas hasta llegar a arrojarse de edificios. La policía cibernética ha alertado sobre este fenómeno en el que se obliga a los participantes a enviar fotos de sus retos, a marcarse en la mano la silueta de la ballena azul advirtiéndoles de que una vez dentro, no pueden salirse ya que los amenazan con matar a sus familias. Ante situaciones como éstas, es muy importante que los padres de familia estén alerta de los comportamientos que tengan sus hijos y supervisar la información que manejan, obviamente se les pide que tengan mucho diálogo y cercanía para evitar desgracias.

Los casos que han presentado revelan situaciones de desesperación, de situaciones donde los adolescentes se sienten abandonados, poco valorados.

Esperemos que todos pongamos de nuestra parte, autoridades, maestros y especialmente los padres de familia y los amigos para evitar desgracias como las que hemos tenido que pasar en los últimos meses.

COLUMNA: SANGRE CANONIZADA POR: PBRO RANULFO ROJAS BRETON

 

Sangre canonizada

P. Ranulfo Rojas Bretón

El Papa Francisco canonizará a Cristóbal, Antonio y Juan, adolescentes mártires que murieron convencidos de sus creencias y valores recién adquiridos. Estos pequeños asistieron a la primera escuela franciscana erigida en el nuevo mundo, que estuvo albergada en el palacio de Maxixcatzin, Señor de Ocotelulco en el cerro que vigila la hoy ciudad de Tlaxcala. En esa escuela, aprendieron la lengua castellana, los principios de la doctrina cristiana junto con artes y oficios traídos del viejo mundo. Ellos, como muchos niños, pidieron el bautismo y recibieron nombres de santos. La esperanza de los frailes era que la evangelización se diera a partir del aprendizaje de los niños y que ellos se convirtieran en catequistas de sus familias.

¿Qué tan difícil es que niños de esa edad sean capaces de afrontar riesgos por la fe o las convicciones que creen? Puede parecer increíble y difícil de creer. Normalmente se piensa en los niños como pequeños que no podrían tomar decisiones o que llenos de miedo huirían de los peligros, o que se pondrían a llorar, o se bloquearían y quedarían sin saber qué hacer. Pero la historia nos presenta hechos que muestran que los niños o adolescentes de esta edad, han sido capaces de proezas.

Los tres niños mártires, Cristóbal, Antonio y Juan fueron testimonio de una fe que comenzaba a arraigar en estas tierras. Si bien se ha criticado lo que pasó en muchos lados de una fe impuesta, el martirio de estos niños muestra también el testimonio de una fe aceptada y arraigada en el corazón de estos pequeños que fueron capaces de mostrar que no obstante su corta edad, llenos de una seguridad interna, sin importarles el miedo, nos dejaron ejemplo de una fe firme y sincera.

Un autor de finales del siglo II y principios del III, hizo célebre la frase “Sangre de Mártires, semilla de Cristianos”. Frase dicha al constatar que a pesar de las persecuciones que se hacían contra los cristianos, el número de los que querían unirse a esa fe era cada día mayor. Así que al ser martirizados, al derramarse su sangre, servía de abono para el crecimiento de la Iglesia.

Esa frase, bien que se puede citar al referirnos a lo que pasó después del martirio de Cristóbal, Antonio y Juan, primeros mártires de este nuevo mundo.

Mártir es una expresión cuyo origen griego significa “testigo” y que más específicamente significa: el que da testimonio de la muerte y la resurrección de Cristo, hasta llegar al derramamiento de su sangre, ya sea por una verdad de fe o de moral.

¿Cómo surgen estos mártires? Seguramente será una de las preguntas que más se hagan quienes comienzan a conocer lo poco que se sabe de estos pequeños. A la llegada de los primeros 12 franciscanos al mando de Fray Martín de Valencia, la preocupación de los religiosos fue iniciar un proceso de evangelización. Como los tlaxcaltecas no podían ser obligados a abrazar la fe que trajeron los españoles debido a la alianza entre la Corona Española y Tlaxcala, los frailes construyeron una escuela a la que asistían los hijos de los principales, tal como estaba acordado. La primera escuela funcionó en el señorío de Ocotelulco. Ahí todos los Caciques debían mandar a sus hijos para ser aleccionados en los conocimientos de la lengua, las artes y por supuesto de la religión. Fruto de esa escuela fueron Cristóbal martirizado por su propio padre de nombre

Acxotecatl en Atlihuetzia en el año de 1527 y Antonio y Juan martirizados en Cuauhtinchan, cerca de Tepeaca, Puebla en 1529.

COLUMNA: LA PRIMAVERA EN LA VIDA POR: PBRO. RANULFO ROJAS BRETON

 

 

 

La primavera en la vida

P. Ranulfo Rojas Bretón

Las estaciones de la naturaleza (primavera, verano, otoño e invierno) nos dan muchas enseñanzas para la vida de cada persona. La primavera es un tiempo de renacimiento y renovación; es un tiempo de fertilidad y de fecundidad.

Nos damos cuenta que la primavera ha comenzado cuando el frío comienza a bajar y se comienza a sentir un calorcito rico, cuando el verde en las plantas comienza a aparecer descubriendo esos pequeños brotes en los troncos de los árboles como si despertaran del gran sueño invernal. Las aves comienzan con sus trinos de apareamiento y las lluvias mojan la tierra disponiéndola para el ciclo de crecimiento de las plantas cuyos brotes apenas están surgiendo.

El hombre que contempla este fenómeno natural también puede vivir su propia primavera, y más en este tiempo en que la desolación, la molestia y desesperanza provocada por el clima social tan adverso provocado por los efectos del gasolinazo y el alza de precios en los productos, bienes y servicios, alcanzan niveles dolorosos.

¿Se puede renacer, o renovarse vitalmente? Parece una pregunta con respuestas difíciles, aunque yo creo que para las personas que tenemos fe, seguramente que la respuesta es no solo sí se puede sino que “se debe”. Basta recordar lo que escribe San Pablo en su carta a los romanos capítulo 8: “¿Qué más podemos decir? Si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros? Si ni siquiera perdonó a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos va a dar con él todo lo demás? ¿Quién acusará a los elegidos de Dios? Dios mismo los declara justos. ¿Quién los condenará? ¿Acaso será Cristo, el que murió y, más aún, resucitó y está a la derecha de Dios intercediendo por nosotros ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Acaso las pruebas, la aflicción, la persecución, el hambre, la falta de todo, los peligros o la espada?... En todo esto salimos vencedores gracias a Aquel que nos amó. De la mano de la fe en Cristo puedo mucho.

La circunstancia de mi vida en estos momentos puede no ser grata o incluso hasta tensa e insatisfactoria, tal vez eso me tenga con una actitud agria o molesta. Tal vez no me sienta en estos momentos con una actitud positiva. A quien está pasando por situaciones difíciles la primavera se convierte en una maestra que nos da una gran enseñanza: Hay grandes posibilidades de renacer, de renovarse. No todo está acabado ni se ha escrito la última página en el libro de la vida, aún hay más, aún hay grandes posibilidades porque la misma naturaleza nos enseña que sea cual sea el efecto del invierno, la esperanza de la primavera está siempre presente.

El invierno se convierte en el tiempo de gestación de nuevas cosas, así como la mariposa que durante el frío invierno está en capullo ahí colgado de un árbol cual hoja seca y de manera imperceptible, pero ahí en la intimidad se va gestando las posibilidades de una hermosa mariposa y que llegando la primavera abrirá majestuosamente sus alas y mostrará al mundo su belleza. Así la vida pasa por inviernos pero siempre está presente la esperanza de nuevas primaveras.

La primavera de la naturaleza es la maestra en nuestra vida porque nos enseña a creer que siempre se puede hacer brotar pequeños gérmenes de vida en nuestros troncos secos marcados por el invierno de las penas y los sufrimientos. La primavera nos hace sonreír y disfrutar la regeneración de la vida y creer que de los errores y de las fallas se puede aprender.

Los cristianos debemos tener esperanza de la posibilidad de “rehacer al hombre” tal y como decía el papa Paulo VI allá por 1975 con la expresión de “rifare il uomo” y saber que siempre hay tiempo de abrirse a nuevas cosas como también lo expresaba el papa San Juan XXIII en 1959 “aggiornamento” para expresar la actitud de apertura a nuevas cosas.

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