COLUMNA: MIERCOLES DE CENIZA POR: PBRO. RANULFO ROJAS BRETON

Miércoles de Ceniza

P. Ranulfo Rojas Bretón

El miércoles de ceniza nos recuerda que somos polvo –tierra- y al polvo volveremos. Teniendo conciencia de nuestra limitación y de lo que realmente somos, si queremos vivir la vida nueva de la pascua, entonces tendremos que purificarnos de todo aquello que impida vivir la luz pascual, por tanto, tenemos que desechar las sombras y nuestras oscuridades, pues si somos polvo no tenemos mucho de qué presumir y ya que la vida la tenemos porque Dios nos dio el soplo vital, entonces podremos vivir nuestro camino cuaresmal como un itinerario de retorno a la Casa del Padre, donde estamos seguros que lo encontraremos con los brazos abiertos y diciendo: “tu hermano estaba perdido y lo hemos encontrado, estaba muerto y ha vuelto a la vida”.

Durante la cuaresma se nos invita a “volver a Dios” de todo corazón, con oraciones, con ayunos; a cambiar nuestro modo de ser, incluso no se trata solo del aspecto moral, o sea, de nuestra conducta. Es posible vivir el camino cuaresmal desde el modo como nos percibe la gente. Isaías dice: “cuando destierres de ti el gesto amenazador y la palabra ofensiva”. Durante la cuaresma sería un buen momento para vernos al espejo y checar que nuestras actitudes ácidas, intolerancias y agresivas en lugar de ayudarnos nos perjudican. Tal vez queremos acercarnos a la familia o ser nosotros mismos los que queramos unirla pero nuestro modo de comportarnos con los demás en lugar de acercarlos los alejen, y huyen de nuestra presencia o “ni modo” tengan que aguantarnos porque “no les queda de otra”, pues ni modo que el hijo pequeño adolescente se vaya de la casa, o la hija no salga con el papá aunque tengan que sufrir con su presencia y es que realmente nuestra actitud de amargura, de estar molesto por todo e insoportable, hacen que los demás, los que no se puedan zafar de nuestra presencia, tengan que sufrirla y en lugar de pasar un momento familiar grato, lo sufran. La cuaresma es una invitación positiva a promover relaciones sanas, afectuosas, a disfrutar a la familia aunque eso provoque que deba quedarme callado ante algunas cosas que no me gustan o que “no van conmigo”, que tenga que ejercitar la paciencia para “no hacer panchos” y echar a perder una buena comida, una salida al cine, una tarde de tele, una fiestecita con otros parientes.

También es una invitación a mirar hacia el “otro” especialmente el más necesitado: “cuando compartas tu pan con el hambriento y sacies la necesidad del humillado”. La cuaresma es la gran oportunidad de salir de sí mismo y reconocer que si bien tengo muchas necesidades y “voy al día”, hay gente que me dice: “quítate que a´i voy” porque tiene menos que yo, carece de más cosas básicas que yo, está más desprotegido y no puedo ser indiferente a sus necesidades, por más que vivamos en una sociedad en la que la lucha se ha vuelto tal que “cada quien se rasca con sus uñas” o “cada quien para su santo”. Sin embargo, por más indiferente que me quiera hacer, la voz del otro siempre estará tocando a mi puerta y no podré acallar la voz de mi conciencia que me reclama como Dios le reclamó a Caín: “¿Qué has hecho con tu hermano?”.

COLUMNA: "SENSATEZ" POR PBRO: RANULFO ROJAS BRETON

Sensatez en la vida

P. Ranulfo Rojas Bretón

Leyendo el salmo 89, dice una expresión que me impactó: “Enséñanos los que es la vida y seremos sensatos” y es que me pareció que la súplica del salmista evocaba la incapacidad para saber con exactitud lo que es la vida. Porque muchos pensamos especialmente en la cultura moderna que vivir es dedicarse a trabajar, a acumular, a comprar bienes y se siente insatisfacción cuando no se tienen los medios necesarios para vivir y pareciera que quien no tiene los medios según “necesarios” pues simplemente no vive. Y es que la sociedad de consumo nos mete en la mente la idea de que debemos comprar. Recuerdo un libro titulado “Compro luego existo” parodiando el “Cogito ergo sum” “Conozco, luego soy” de Descartes. En ese escrito se hace pensar que quien tiene para comprar se siente realizada, se siente que es alguien.

Sin embargo, ya muchos nos han insistido que la vida es otra cosa. Sócrates insistía en que riquezas, fama, poder, en manos de ignorantes lleva a la ruina, que la auténtica virtud se da en el conocimiento, de aquí que la virtud se identifique con el conocimiento y el vicio con la ignorancia. Y efectivamente así lo hemos constatado, quien tiene mucho dinero pero poca ciencia y sabiduría pues se dedica a malgastar y así como le llega el dinero así se le va y normalmente lo gasta en excentricidades y en exageraciones. Ejemplo de ello son los clásicos narcos, gente pobre que dedicada al narco de la noche a la mañana se han hecho de millones de dólares y lo gastan colgándose cadenas gruesísimas de oro que rayan en lo ridículo, relojes gigantes, pistolas con cachas de oro, casas super lujosas pero sin idea.

La vida es otra cosa según nos ha enseñado mucha gente y no tiene nada que ver con dinero, poder, placer o belleza física tal como lo anuncia el mercado moderno, más bien se trata de ver cómo usamos el dinero, el poder, el placer o la belleza o sea que fin le damos a éstos que son solo medios. Jesucristo en su Evangelio nos dice que nos hagamos ricos de aquello que vale ante los ojos de Dios, dinero invertido en ayudar a los necesitados, tiempo dedicado visitar a los enfermos, a consolar a los tristes, conocimientos que ayudan al desarrollo de la gente, a curar necesidades, tiempo dedicado a colaborar con los grupos y organizaciones. Invertir en compartir lo que tienes, lo que sabes y lo que puedes a aquellos que necesitan de ti. Dejar de pensar en “nosotros” para pensar en “los otros”. Dejar el pensamiento egoísta para asumir el pensamiento altruista. En una palabra “vivir con sensatez”.

Y esa vida con sensatez significa etimológicamente vivir con sentido o aplicando los sentidos a lo que se hace, pero tiene el significado real de vivir de acuerdo a las virtudes fundamentales llamadas también cardinales, dentro de las cuales la más importante sin duda es la prudencia y que según Aristóteles significa hacer lo que se debe hacer, en el momento en que se debe hacer y del modo en que se debe hacer.

Prudente diría Aristóteles es el que busca el justo medio en todo “en el medio está la virtud” define Aristóteles, “ni tanto que queme al santo ni tanto que no lo alumbre” como decimos todos, vivir una vida de moderación, libre de los excesos porque se falla por exceso o por defecto, falla el despilfarrador y por eso se le llama “pródigo” pero falla también el avaro por no dar, por no ser generoso.

COLUMNA: "EL 2 DE FEBRERO" POR PBRO: RANULFO ROJAS BRETON

El 2 de febrero

P. Ranulfo Rojas Bretón

Con la fiesta de la Candelaria el día 2 de febrero termina el maratón que muchos empezaron con las fiestas de la Virgen de Guadalupe, siguieron con las posadas, luego las acostaditas, las “levantaditas y luego la rosca de reyes así que con ello se aseguró que quienes les “tocó niño” tengan que pagar los tamales y atole de la fiesta de la Candelaria.

Estudios dicen que durante estas fiestas se sube de peso porque por el frío se deja de hacer ejercicio y se consumen bebidas calientes y exceso de dulces y chocolates. El problema no es subir de peso sino intentar bajar algunos kilitos, ésta es la tarea que de verdad es más exigente porque subir es fácil, bajar cuesta muchísimo. La gastronomía de estas fiestas es abundante en grasas, harinas y dulces así que la empresa se vuelve más complicada.

A pesar de que el inicio de año es un tiempo de buenos propósitos y uno de ellos casi siempre es bajar de peso. Lo cierto es que pocos lo logran y la razón es simple: hay buenas intenciones pero poco compromiso y disciplina. Por eso se dice que “de buenas intenciones y panzones, están llenos los panteones”. La disciplina no es algo que sea nuestro fuerte y muchos solo “desean cosas” pero no trabajan para lograrlas. La disciplina tal vez sea algo de lo más difícil de lograr porque tendemos a ser inconstantes por eso Emmanuel Kant decía: “lo único constante en el hombre es la inconstancia”. Decimos: “ahora sí” “el próximo lunes”, “ahora si el próximo año”, “ya estoy decidido”, y así muchas de nuestras expresiones pero cuando se trata de poner en práctica aquello que deseamos ya no hay compromiso.

Hemos escuchado que se dice: “si quieres resultados diferentes a los que estás logrando, comienza a hacer cosas diferentes” y es que es verdad porque no se puede bajar de peso comiendo como se come y no haciendo nada de ejercicio. Se tiene que hacer actividades totalmente diferentes y no solo un día u hoy si y mañana no. Se trata de hacerlo siempre así tenga ganas o no las tenga. La gente disciplinada enseña que para lograr algo solo se alcanza si uno repite acciones propuestas siempre. No podemos negar las resistencias que pone el cuerpo. De hecho cuando alguien quiere comenzar a correr, el cuerpo se resiste, aparece la flojera o el cansancio inmediato, los dolores musculares, las distracciones y es como si el cuerpo le dijera a la persona: “no quiero hacer ejercicio” y si alguien quiere disciplinar su cuerpo, tiene que enfrentarse a sí mismo y el espíritu obligar el cuerpo y decirle: “Tú no mandas, aquí mando yo y tendrás que correr”. El proceso de dominio se va alcanzado poco a poco a base de constancia y llega el momento en que se crean hábitos y el cuerpo se dispone a obedecer e incluso comienza a sentir gusto por hacerlo. Llega el momento que el cuerpo ya no se siente bien si no hace ejercicio.

Bueno pues este maratón termina en una fiesta interesante porque el día 2 de febrero tiene varias connotaciones pero una de las más significativas es que esta fiesta ha puesto más el énfasis al significado de la Presentación de Jesús en el Templo. Dice el evangelista Lucas: “Cuando llegó el día fijado por la Ley de Moisés para la purificación, llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor, como está escrito en la Ley: Todo varón primogénito será consagrado al Señor. También debían ofrecer en sacrificio un par de tórtolas o de pichones de paloma, como ordena la Ley del Señor”. Ahora es más común en todos los ambientes sea urbano o rural el llevar al presentar al niño al templo y para eso vestirlo. Así que se despliega mucha creatividad según las advocaciones

de los llamados “niños Dios”, el Niño Doctor, el Niño de las Palomas, el de las lágrimas, y muchas advocaciones –modos de llamar- que existen. Lo recomendable es no vestirlos de santos, de ángeles, de obispos, de Papa, menos de superhéroes o toreros, futbolistas, etc.

COLUMNA: "ACOSO A LA MUJER" POR PBRO: RANULFO ROJAS BRETON

Acoso a la mujer

P. Ranulfo Rojas Bretón

Se sigue denunciando mediáticamente la situación de mujeres víctimas. Apenas se cumplió un año de la desaparición de la niña Karla Tezmol y su mamá expresó algo que caló: “daría mi vida porque mi hija regresara”. ¿Cómo calmar el dolor de madre? Y ¿Qué hacer para evitar toda esta cultura en contra de la mujer?

Lamentablemente nuestra cultura machista ha dejado mucho que desear y también la actitud de muchas mujeres que han permitido se les trate como objetos. Hay ocasiones en que la violencia que se vive en las casas es favorecido por las mismas mujeres. Hace poco conocí un caso muy desagradable. Una señora dejó a una hija que tuvo. La señora se juntó con otro hombre y estuvo viviendo lejos. La hija se quedó a vivir con sus abuelos, por la situación económica difícil que vivía decidió irse a vivir con su mamá a pesar de la distancia. Ella tenía ganas de superarse y de estudiar. Al llegar con su mamá hizo lo posible por estudiar pero cuando su mamá no estaba en casa, empezó a ser acosada por su padrastro, ella se resistió. A las primeras ocasiones no le dijo a su mamá, cuando por fin se decidió, su mamá se molestó con ella y no le creyó, además le dijo que no dijera nada, pues temía que su “marido” se molestara con ella y la abandonara. Ella se sintió muy mal por no sentir el apoyo de su madre. En una ocasión, su padrastro la sujetó y casi la obliga a tener relaciones sexuales con él, forcejea, logra zafarse y le cuenta a su mamá. Su mamá indignada contra ella, le dice que se deje, que además tarde o temprano con alguien lo iba a hacer y qué más daba que fuera con el señor. Ella llorando deja la casa y comienza a pedir ayuda para regresar con sus abuelos. Afortunadamente encontró apoyo y se regresó a la tierra en que vivía. Este caso es de una jovencita tal vez de 18 a 19 años, que afortunadamente no fue violada por su padrastro y con el consentimiento de su misma madre, pero ¿Cuántos casos de estos conocemos? Seguro que muchos y esto solo por referirse al acoso sexual al interno de la casa. Igual podemos hablar de la violencia que se da en otros ámbitos y serían sorprendentes los casos que se dan.

¿Qué se entiende por violencia contra la mujer? Por "violencia contra la mujer" se entiende todo acto de violencia que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer, así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la vida privada, e incluida la violencia doméstica, los delitos cometidos por cuestiones de honor, los crímenes pasionales, la trata de mujeres y niñas, las prácticas tradicionales nocivas para la mujer, incluida la mutilación genital femenina, el matrimonio precoz y forzado, el infanticidio de niñas, los actos de violencia y los asesinatos relacionados con la dote, los ataques con ácido y la violencia relacionada con la explotación sexual comercial y con la explotación económica .

Ante situaciones como éstas, las mujeres deben tomar medidas concretas como las siguientes recomendaciones que frecuentemente se les hacen: • Primero: Romper el silencio y hablar con alguna persona de su situación. • En caso de emergencia acudir a la policía, o a un hospital o a la casa de una amiga o un amigo. • Tener un plan de seguridad donde consideren vías de escape, teléfonos de emergencia memorizados y lugares a donde recurrir.

Y como sociedad, ojalá que ayudemos a quitar este flagelo que daña demasiado a todos

COLUMNA: LA PACIENCIA DE JOB POR PBRO: RANULFO ROJAS BRETON

La paciencia de Job

P. Ranulfo Rojas Bretón

Los tiempos que vivimos nos provocan angustia y continuamente buscamos modelos que puedan ayudarnos a enfrentar los problemas. Job es un personaje que puede ayudarnos.

Cuando el lector se encuentra con el libro de Job, no puede menos que sorprenderse por la angustia que refleja en varios momentos del libro. Y es que ya leyendo todo lo que le pasa al pobre Job, no es para menos. La pérdida de sus hijos, de sus bienes y la enfermedad que padece lo sumen en una situación difícil.

En el libro de la Biblia llamado libro de Job, Job dice: “La vida del hombre es vida de soldado” y su amargura lo llena de molestia y enseguida dice: “como el esclavo suspira en vano por la sombra y el jornalero se queda aguardando su salario, así me han tocado en suerte meses de infortunio y se me han asignado noches de dolor. Al acostarme, pienso: ¿Cuándo será de día?”. Job se queja y espera que todo pase.

Ante esta experiencia de Job, mucho de lo que nos pasa en este tiempo puede verse reflejado en lo que le tocó vivir a él. Pérdida de empleo, enfermedades, situaciones críticas y muchas difíciles situaciones que nos están tocando vivir. Tal vez como el mismo Job haya momentos de reclamo y desesperación que nos lleven a expresar molestia y hasta angustia. No es fácil mantenerse ecuánime ante circunstancias tan complejas.

Sin embargo, Job nos muestra una gran enseñanza que lo ha hecho famoso: la paciencia. Ante problemas serios se dice: “Señor, concédeme la paciencia del santo Job” o para admirar a alguien por su fortaleza se dice: “es más paciente que el santo Job”. La paciencia es la virtud que nos hace mantenernos tranquilos y llenos de fortaleza en situaciones agitadas. Para nada es una actitud conformista y resignada, sino la capacidad de enfrentar con entereza y soportar todo lo que nos aqueja sin perder la calma. Paciencia es una virtud pues se necesita formación, pues la virtud es la repetición de actos buenos hasta que se llega a formar hábito en la persona. La virtud nos ayuda a disponernos, es decir, a poner con más facilidad lo que se necesita ante una situación, lo contrario es la impaciencia y se entiende como el desequilibrio que fácilmente se da ante una situación complicada presentando reacciones variadas que pueden llegar hasta la violencia.

Así que ante la realidad que vivimos y que nos angustia, podemos responder con una de las virtudes que hoy necesita tanto la sociedad como es la paciencia. Imaginemos que llegamos al semáforo y que esperamos pacientemente hasta que nos toque pasar y no hacemos lo que muchos, que apenas cambia a verde el semáforo y en automático suenan el claxon como si por sonar la bocina por arte de magia todos pasaran con más rapidez. Sirva este ejemplo para señalar lo importante de la paciencia en todos los ámbitos de la vida.

Información adicional