COLUMNA: LA PACIENCIA DE JOB POR PBRO: RANULFO ROJAS BRETON

La paciencia de Job

P. Ranulfo Rojas Bretón

Los tiempos que vivimos nos provocan angustia y continuamente buscamos modelos que puedan ayudarnos a enfrentar los problemas. Job es un personaje que puede ayudarnos.

Cuando el lector se encuentra con el libro de Job, no puede menos que sorprenderse por la angustia que refleja en varios momentos del libro. Y es que ya leyendo todo lo que le pasa al pobre Job, no es para menos. La pérdida de sus hijos, de sus bienes y la enfermedad que padece lo sumen en una situación difícil.

En el libro de la Biblia llamado libro de Job, Job dice: “La vida del hombre es vida de soldado” y su amargura lo llena de molestia y enseguida dice: “como el esclavo suspira en vano por la sombra y el jornalero se queda aguardando su salario, así me han tocado en suerte meses de infortunio y se me han asignado noches de dolor. Al acostarme, pienso: ¿Cuándo será de día?”. Job se queja y espera que todo pase.

Ante esta experiencia de Job, mucho de lo que nos pasa en este tiempo puede verse reflejado en lo que le tocó vivir a él. Pérdida de empleo, enfermedades, situaciones críticas y muchas difíciles situaciones que nos están tocando vivir. Tal vez como el mismo Job haya momentos de reclamo y desesperación que nos lleven a expresar molestia y hasta angustia. No es fácil mantenerse ecuánime ante circunstancias tan complejas.

Sin embargo, Job nos muestra una gran enseñanza que lo ha hecho famoso: la paciencia. Ante problemas serios se dice: “Señor, concédeme la paciencia del santo Job” o para admirar a alguien por su fortaleza se dice: “es más paciente que el santo Job”. La paciencia es la virtud que nos hace mantenernos tranquilos y llenos de fortaleza en situaciones agitadas. Para nada es una actitud conformista y resignada, sino la capacidad de enfrentar con entereza y soportar todo lo que nos aqueja sin perder la calma. Paciencia es una virtud pues se necesita formación, pues la virtud es la repetición de actos buenos hasta que se llega a formar hábito en la persona. La virtud nos ayuda a disponernos, es decir, a poner con más facilidad lo que se necesita ante una situación, lo contrario es la impaciencia y se entiende como el desequilibrio que fácilmente se da ante una situación complicada presentando reacciones variadas que pueden llegar hasta la violencia.

Así que ante la realidad que vivimos y que nos angustia, podemos responder con una de las virtudes que hoy necesita tanto la sociedad como es la paciencia. Imaginemos que llegamos al semáforo y que esperamos pacientemente hasta que nos toque pasar y no hacemos lo que muchos, que apenas cambia a verde el semáforo y en automático suenan el claxon como si por sonar la bocina por arte de magia todos pasaran con más rapidez. Sirva este ejemplo para señalar lo importante de la paciencia en todos los ámbitos de la vida.

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